domingo, 30 de junio de 2013

El vampiro sin alas de Düsseldorf



Erase una vez, en una galaxia no muy lejana….

En aquellos tiempos bastaba el amparo de las oscuras sombras de la noche para practicar el acecho más cruel contra indefensas criaturas. No era rival el sereno ni chivata la farola. Cualquier psicópata chupasangres con mediana inteligencia camparía a sus anchas a por sujeto objetivo, subjetivo a por su objeto.  

Todos podemos ser cuello, no todos vampiros.

Düsseldorf existe en cada imperio de cemento y asfalto, alcantarilla y cable, incluso en cualquier campiña. Todo se nos puso a disposición generosamente, y encima de la pirámide, con todos los mimbres, todo ingenio y herramienta solo capaces fuimos de construir esta gran bola de caca, hubiera bastado pues con ser un escarabajo.

Y tras tanta evolución, tanto progreso y avance, desarrollo que te arrollo, mucho nos sofisticamos al tiempo que empobrecimos, siempre más complejos y otro tanto simples, cada vez más listos, cada vez más tontos, con las mirillas tapadas y los cristales torcidos, que así no es lente, es lenteja.

Habituado a devorar desde la yerba al faisán, de la rata al gran azul, del marrón al amarillo, rojo, verde o azabache, caníbales desalmados, no nos bastaba la carne de un tierno cuello al que hincar, queríamos taladrar cada capa de meninge para poder devorar la neurona, en plan caníbal, de quien se arrime hasta el diente del congénere avezado.

Mas si optas por no ser cuello, sin alas van tus vampiros, no te gires que ahí están, arrastrados por los suelos.
                                        
Luis Cardo
   

(PD: hoy tocaba críptico, yo ya me entiendo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario