sábado, 9 de marzo de 2013

El toro laqueado



La cuestión piramidal.
                                                                                   
El té era magnífico, chino, tan claro, clarete, ni edulcorado ni mareado, tibio de su marmita tetera oriental. El habla de la misma paz del té ¿y ahora qué? estaba pensando en pato, laqueado, aquí no se ve. No se ve lacado, aporcelanado, lo nuestro es el gotelé, estuco patrio, no alisamos muros si en el revestir basta escupitajo. Estetas mundi, no se ve, no está.

La semana es de pasión, desde la lluvia intensa al asomo de sazón, de extinción comunitaria a expediente regulador, de inspección, concurso, quiebra y trote que viene el coco, de solitaria y fría vigilia, migraña loca y sudor batido de cuerpos amantes. Semana de comandante allende muerto en el trópico y tanatorio a la vera, de ilusión nonata ni proyección, sin crédito, ni valor, los posibles son cañís, ¿tu los ves? no están pues. No nos estuca el bolsillo ni Otilio, país de Pepes, un cubo a cada gotera y achicando que es gerundio.

Será por el helenismo de antiguo que dice así, o quizás no, mas de así algo, del drama fugit por la tragedia o por la comedia.

Pongámonos pues de metáfora galena, miles de días asmáticos y el aire que llega menos si más ansia hay en tenerlo. Y puede que a la salud se llegue cuando sin aire traqueotomices tu cuello, vigilando yugular. Entonces llega el humor, y la intuición pide paso a tanto razonamiento pasto del moho y la telaraña.

Así fue que llegó sábado, y mi niña floreció desde el lunes de pasión a la pasión de levante, playa y brisa, mascletá y aroma de margaritas. Y entre salitre y bondades, dos espejos destruidos desafiando al mal fario, mal tiempo es para narcisos aunque primavera apunte.

Y a las cinco, hora del té, frente a albero, mis compadres, sin bota y no sé sin puro, compartieron hoy la sombra para ver muertos a ocho, sin botines, tan descalzos, “depredadorus mundi”, en cima de la pirámide, con orgullo por ser hombre y no cualquier animal y no aspirar a filete, torturado y estocado, acabar en barbacoa, ser curado cuan jamón o sabroso laqueado.

Luis Cardo

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