martes, 5 de marzo de 2013

El lunes mojado



La húmeda y real cuestión.
                                                               
Las echaba de menos, semanas sin saludarlas, se habían crecido, tamaño y número, eran cientos, no ya decenas, si son garzas ¿serán cientas? Los humedales cenegaban, desaguados, no presionaban ya al freático apantanados de kilolitros acuosos, volvían a ser barro y esperaban la rotura, y tras rotura con calma placerán buscando al sol de la vera y de la prima, para ser pasto nuevo de nueva siembra, y mientras tanto cobijo de gusano alimento.

Siendo marzo era ahora invierno, primera línea de agenda rota por moco infante, carita sonrosada, tímpano abierto, ojitos mustios, dame tu padecer, tengo plaquetas para tus males. El frío era frío, la lluvia fría, la nube helada. Frío en el banco, fría la calle, el viento frío, y los rostros. Húmedos todos, lo dice el hueso. Siempre adoré los lunes, mas éste no. Centro médico, capucha, irritado el colon, no el carácter, limpiaparabrisas, el café achicoria, se me come el tiempo y el requerimiento, maldita inspección, siembras para el diezmo.

Pero sabio el gitano me canta desde hace días, que si somos isótopos, si entre la corteza y el núcleo hay un espacio vacío, pues toma química, toma que toma que toma. Por bulería despierto y me sacudo este invierno, si la flor no despereza, si mis pétalos abiertos.

Y así he transitado el lunes, de lo húmedo a mojado y de mojado a lo húmedo, pero si somos isótopos y tenemos impermeables, la humedad puede calar, pero el reuma, el que nos lastra, no es somático, es la neura.

Bienvenida primavera, no te veo mas te espero, y mientras despiertas y llegas, calentita, a remover las hormonas y a despertar feromonas, yo voy abriendo los poros y marcándome un compás, si el espacio está vacío, será tarea llenarlo.

Luis Cardo

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