martes, 1 de enero de 2013

Wito silencia



Tras cesar días de púberes, Wito penetró en la noche y se hizo coqueto con el hábito de humanos de deambular por lo etílico al asueto. Nadó con la hábil virtud del que su ropa ha guardado, ropa de cambio de ciclo coartado en el calendario. Le fue sencillo rejonearse una apostilla a modo de resumen, habló demasiado en el reciente antaño dejándose apropiar por el manto del mundano que tras fiebre le apelmazara en viciados letargos. Mas no dejose, no, las alarmas conservaban eficaces sus baterías.

Estando y no estando en convivencia se entregó real, se sintió ensoñado, a la tarea sin razón de trazar planes para la mitad del todo, para el resto del tiempo. Quiso en su voluntad echar cerrojo y perder la llave del tránsito y la aprehensión pasada, dando por bueno lo falto y lo presente. Sintió de nuevo su estado en modo revolución y dio instrucción a sus sentidos para no desactivarse en guardia. Esperó paciente el cese de su nueva migraña, cervical, y dispuesto a parar el mundo para bajarse de él, se acomodó en su imperio y se entregó a la tarea de gobernarse. Año cero, naciendo. Espera cruzárselo al volver a casa, tan azul y caminante.


Luis Cardo

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