lunes, 7 de enero de 2013

Wito remember this



Se debatía, o más bien no, porque ya había concluido sobre la verticalidad del amor. Practicaba constante y en modo inspiración su ejercicio no aeróbico favorito, la metáfora. Los días fueron de inocua intensidad festiva y rica meditación. Las garzas, sin embargo, permanecían inmóviles aguardando la rotura del labrado para acechar al gusano, como si fueran humanas. Le llegaban mil señales, de las que reafirman lo pensado, si ya me lo había dicho yo, la vida es miedo y solo el miedo nos justifica, cualquier coetáneo será extranjero en el laberinto y pondrá en lid contra el tuyo su miedo, ya sea noble o bastardo.

Fue desinstalando dramas, desatascando arterias y reubicando status, mirada rápida en derredor de si, balance justo, bajó los graves, amansó agudos y se mostró el reflejo de esa sonrisa satisfecha del sorprendido por lo hábil de su manejo. Y decidió ausentarse de abrevar palabras con la manada, no interesado en acomodarse al rol de ser sí mismo a los ojos del común, defecto o virtud del suricato que avista el mundo desde el montículo de lo aprendido, lo masticado, lo repetido, regurgitado, ramoneado. Y en ese instante llegó en reseña que el arte es guerra y ajustó sus pinturas como cherokee que avista un fuerte. Get the balance right, do you remember this? Pues ¡a bailar!.  



Luis Cardo

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