jueves, 20 de diciembre de 2012

Witology I



Un brindis al sol, chapeau mon ami, vestía negro mas el día era cítrico, de ácido sarcasmo y dulce sensación, si a los días bautizaran, Plácido en la pila. Paseaba con erguida perspectiva, ya no atendía pues a la senda cleoptera de los días caminados. Epidural, no había dolor en sus tránsitos y manejaba el músculo. Hizo gestión, erró en la cita, erró en el día, erró en el mes, pareciera que los calendarios hubieran sublimado. Observó a la limpiadora, al barman mandarín, carro de la compra, visita ambulatoria, libre el taxi, parada de autobús. Fijó atención al del pitillo, correa, chucho y gorra.

Pensó en rutinas ajenas y pensó en propias, se supo afortunado por vivir casi por fin en el modo de su ser, mas faltarale mecenas para despejar sus horas, anotó el fruto buscado sin el abrigo de anhelos. En otro tiempo entregose a rastreo de eruditos, y de tan lejos mirar fue modelando el encuentro, tan cercano, tan palpable. Todo pensamiento le esbozaba dulce el gesto, llegando incluso a reír como si fuera chalado. Y entonces se dio el evento tras penetrar callejuela por evitar avenidas, junto a un plátano asomó con su ropaje vetusto, las barbas no le ocultaban, la chispa le delataba, y supo de su querer de davincis hasta que su tiempo acabe. Y si a canes paseara, que un día sea por malva y otro por verde vereda.



Luis Cardo

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