martes, 4 de diciembre de 2012

La exégesis apocalíptica

 
Ayer tenía clara la suerte de escupitajos que me apetecía arrojar, proyectaba el brindis de Nochevieja como homenaje al pasado pasado (no es errata) “brindo por lo vivido, brindo por lo servido, brindo por lo bailado, adiós y gracias” beber y reventar la última copa contra el asfalto, espalda al dosmiltrece, “querido año, tu comienza que yo no te recibo, ahí te pudras con nosotros”.
 
No miro cifra, dato ni postura, no veo primas ni ibors, ignoro al Nasdaq y al Ibex, al pairo los presupuestos, revalorizaciones, iprems, ipeces o medidas fiscales, ni papa sobre tendencias, brotes o previsiones, ni observancia de incentivo, políticas, planes y coyunturas. Solo observo a mi intuición, la que no siempre acierta, no siempre falla. Te irá bien o te ira mal, me irá mal o me irá bien, en hoyo hundidos o en hoyo asomados pero canutas apuntan y el fondo del pozo sigue oscuro.
 
Pensaba en el brindis de Nochevieja de 1935 en la vieja España “feliz año negro”, en la Nochevieja de 1938 en Polonia “feliz año gueto”, en la Nochevieja de 1928 en los Iuesei “feliz año crack”…
 
No esperemos al blanco equino por horizonte, ya vive en nos, es nuestro dueño, cabalgado por el jinete de la victoria “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” Blanco es el capital, botines calza el jinete.
 
El rojo acompaña, “Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” Ya mutado en postmoderno, no viste armado ni su jinete porta necesariamente espada, vistiose de mercado y de consumo, de petrolera, de bit o antidisturbio, de cruzada y de misil, de vertido, de cohecho y de patera, de corrupción y de esclavos, de narcos y de desahucios, la guerra nos atrapó en un Matrix sin cabina.  
 
Ya habita ha tiempo en nosotros, mas nunca quisimos saber de Calcultas ni Malawis “He aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.” Se ha mudado a vecindario de barrio medio mas no abandona suburbio. A los muros de palacio no se acerca, sabe quien monta y sabe de amo.
 
“Miré, y he aquí un caballo amarillo y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.” La pelona es nuestra esencia, no hicimos repudio a la mala muerte y así en cada Jeckill habitó un Vlad.
 
Milenaristas, apocalípticos, catastrofistas, el apocalipsis no vendrá ¿no veis donde habitamos y quien fustiga el galope?
 
Desde el ancestro al presente, desde la nada hasta el todo, desde la rueda al Apolo, hemos cabalgado ufanos con los pendones asidos por brazos armados de masiva destrucción, sí, estas sí se encuentran, mira a tu alrededor, no aprendimos a querernos ni aprendimos a cuidarnos, no aprendimos de respeto ni a caminar al costado, mil pecados capitales, no conformados en siete, sedientos nos arrastramos sin despertar de espejismos, no nos valimos de budas, ni cristos, ni de mahomas, para aprehendernos de amores ni de compartir los frutos del milagro de estar vivos. Aparecimos y fuimos deglutidos por el hombre, devorados por hermanos en cima de la cadena, depredador despiadado, caníbal por vocación, pura esencia, evolución, nunca mutamos a santos.

Mas páter no hablo de hombres de apellido nominado, sino a humanidad refiero, ya sé que es bueno el vecino y generoso el amigo.

No vendrán, no oiréis trote, no aguardéis ignorantes, ni expectantes, ni ateridos, simplemente abrid los ojos, que ciego es el paraíso donde creéis habitar. No creer en entelequias, deidades ni trascendencias es humana condición, mas perdida fe en el hombre, si hubiera reencarnación me pido ser suricato.

Y he aquí que hoy ya es hoy y me apetece hacer spinning, a ver si encuentro una oferta y puedo pagarme clase con la pelusa del revés de mi bolsillo.

Luis Cardo

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