jueves, 29 de noviembre de 2012

La escopeta ¿peta?



Decía, o mejor cantaba, Germán Coppini en los ochenta que corrían malos tiempos para la lírica, supongo que el buen Germán “nowadays” hará práctica de retracto tras tanteo del status quo, no veo nada, y pensará que vivimos en aquellos tiempos un afortunado tránsito de rico lirismo.

La polémica del día, o una de las, es el temita de los indultitos que se rifan en el consejo de ministros. Javier Sanz, en su blog “Historias de la historia” nos ilumina acerca de por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro. Maestro deriva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que. El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa menos o menos que. Años ha, el minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos. ¿Clarito?

Pues si alguna habilidad tienen los del consejo de “minuslistos” es la de defender a su casta. ¡Oh, no! ¿otra vez con tus dardos contra la diana de oligarcas? Uff, sí, que pesadez, pero de “jumbol” no hablaré.

Se me elabora “sinque”, en el cableado neuroescéptico, una espesa y agria macedonia de corruptelas de abrazafarolas, patio de recreo, vedado de caza, el gran Sazatornil en “Los Tejadillos” de los Legineche buscando al ministro, Chanquete ha muerto, para colocar sus porteros automáticos (“La escopeta nacional” 1974). Siempre he pensado que Azcona y Berlanga parían sus pelis sentados en un banco viendo pasar a España ante su glándula de la risa, de nombre timo, curioso. No habiendo ladrillo a colocar, por un modus tolens de libro hay más voluntad de coloque de parnesio para unte del que adjudica, rio revuelto, ganancia de enviciados adúlteros. Cromitos de jueces, cromitos de cargos, cromitos de cuñados, cromitos de poltronita en la cajas del ahogo, ¿jugamos a politiquear para asirnos el taco de cromitos?

En La Bastilla se custodiaba a los encarcelados sin juicio señalados por el Rey con una simple “lettre de cachet”. Su toma no es más que un símbolo del asalto al despotismo.

No hay trabajo, no hay empresa, no hay tiritas ni despensa, vueltas de garrotazo vil al diezmo, masa paupérrima de púberes en pompa para pernada. Se han quedado los juguetes que nos dieron para jugar a cocinitas de bienestar, necesitan de su acopio para reciclar fortunas.

No me canso de mentar, nos gobiernan marionetas bajo hilo del capital, marionetas que adquieren condición tal con nuestros votos de aval, se parten atertuliados el timo y la caja señores capitalistos, sentados en sus mullidos encuerados chaise longues, esperando a que circulen oligarcas a hacer caja y pleitesía mostrar. El mundo es un gran tablero.

Y quizás llegue un mal lunes en que partan los plebeyos a hacer Bastilla del lance que acabe con su paciencia, sea el exceso de diezmo o empacho de deshabitados suicidas, mas cuando vean a la plebe en orgiástica aborregada, instruccionada la marioneta, bazoka de somanta y tentetieso para topar el jaleo, y si muy mal encarado acechara huracán, frotaríanse las manos y volcaríanse al tablero, que mejor es la jugada cuando se mueve el peón que cuando calla pétreo y estoico en la casilla.

Dijo Gandhi algo del palo de que todo lo que hagamos resultará insignificante, pero hay que hacerlo.

No haremos nada más que esperar más juguetitos que llenen el calcetín, ellos lo saben. El hombre es el único animal…. Beeeeeeeee.

Luis Cardo

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