viernes, 26 de octubre de 2012

La solución final


Ayer, que yo sepa, se suicidó, al menos, una persona cerca de nos. Mientras los funcionarios encargados de ejecutar su desahucio acudían a su domicilio decidió que había llegado el momento de la “solución final”.

La primera acepción de la R.A.E. del término desahuciar indica: “1. tr. Quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea”.

Hemos pecado de deseo. Desear: “1. tr. Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo”.

Hemos pecado de vehementes: “3. adj. Dicho de una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos”.

Dando por cierto que no sea al conocimiento a lo que hayamos aspirado y no entrando a valorar el sentido que cada uno da al disfrute ya que para gustos, colores, haré la siguiente reconstrucción de los hechos: hemos aspirado a la posesión de bienes de forma irreflexiva, dejándonos llevar por los impulsos, y nos hemos quedado sin esperanza de conseguirlos.

¿Veis? Hasta los académicos de nuestra lengua tienen claro el origen del mal. Hemos sido pecadores impregnados de deseos materiales, impulsivos, irreflexivos, animales fornicadores que amamantamos a Belcebú sin practicar el mínimo ejercicio de oposición a las tentaciones del maligno. Hemos sido Adanes y Evas, expulsados del paraíso por avariciosos, débiles y confiados. A fin de cuentas, el sistema solo era la serpiente y su rol era administrar manzanas.

De todas las definiciones de penitencia me quedaré con esta:3. f. Virtud que consiste en el dolor de haber pecado y el propósito de no pecar más”. Hemos sido niños malos, muy malos, y no basta con la silla de pensar, no, el pecado no era venial, era mortal, y hay que pasar por el trance del dolor para expiar, cilicio y tentetieso, y si la posesión diabólica hubiera alcanzado hasta los poros de tu alma, expiarás con la muerte por haberte dejado tentar.

Y la serpiente mudará de piel y quizá de apariencia, mas es su condición, no pretenderemos que el ángel caído alce el vuelo y el Supremo le acoja en sus brazos. Si además de vehementes pecaremos de ignorantes.

¿No escucháis retumbar vuestras cabezas? Cierro los ojos y aparece el jorobado benedictino Salvatore (vea o léase “El nombre de la rosa”), con su embalaje de mugre y atemorizante aspecto, “penitenciagite”. Mas un detalle nimio, pese a su aparente condición de monje que le presupone el bien, acabará alimentando las llamas purificantes de la mano del inquisidor Bernardo Gui, homo homini…

Simplificaré con una figura imaginativa. El sistema financiero (un sistema es un ente ¿inmaterial?) abrió una ventana y nos invitó a tirarnos, algunos verían el peligro pero otros no, algunos no lo verían por avaricia mas otros por ignorancia, por confianza o por lo que fuere. Pienso entonces, si la serpiente abrió la ventana y nos dio la manzana, a quienes nos otorgamos por gobernantes quizás no les pudiéramos exigir la habilidad de haber cerrado los postigos antes de que nadie cayera pero si no los cerraron cuando el suicidio era masivo habrá sido ¿por ignorancia? ¿por complicidad? Si votamos a ignorantes esto es una tontocracia ¿y si a complices? ¿no eran de los nuestros? ¿eran hijos de serpiente, brujitos de Gulubú? ¿o mudaron la piel al acariciar sus posaderas el terciopelo de la poltrona?

Y a ti anónimo que has optado por la solución final, entiendo que la angustia ya cegara tu lamento.

“He buscado en los desiertos de la tierra del dolor y no he hallado más respuesta que espejismos de ilusión, he hablado con las montañas de la desesperación y su respuesta era solo el eco sordo de mi voz. A veces llega un momento en que te haces viejo de repente, sin arrugas en la frente pero con ganas de morir, paseando por las calles todo tiene igual color, siento que algo echo en falta no sé si será el amor” (Celtas Cortos: La senda del tiempo)

Luis Cardo

2 comentarios:

  1. Lo mas triste de todo es ¿Que va a hacer la banca con esos pisos? ¿los va a mandar al banco malo con una quita del 70%? Hace falta ya una ley de casos excepcionales. La persona que pierde su hogar deja de ser persona y no creo que haya nadie que no pague porque no quiera.

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    1. No se lo que va a hacer la banca, pero si se la cualidad de sus decisiones, lo que acabe haciendo la banca será bueno para la banca, la serpiente es egoista per se.

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