jueves, 4 de octubre de 2012

La prima y el brote

 
Se escucha, se comenta, se le teme y produce angustia. Hace unos años no la conocíamos, ni sabíamos de su existencia, ni su definición ni su tamaño, ni la consecuencias de su estado de salud sobre la nuestra. La prima de riesgo debió aparecer algún día en nuestras vidas como un virus, por sorpresa, sin saber su procedencia, sin poder evitar su presencia y sin conocer las consecuencias de su aparición. 

Tras instalarse en nuestras vidas nos hicieron sentir necesario saber su tamaño a diario, tanto como saber si va a llover o hará calor. Y digo bien, nos lo hicieron sentir porque era tal su difusión mediática que se inoculó en el tejido social a modo de pandemia. En esos días en que a uno ya el hartazgo de alarmismo mediático le hace prescindir de prensa, radio y telediarios, a mi me bastaba el sencillo ejercicio de la micción matinal para escuchar a una sexagenaria vecina informando puntualmente sobre la salud de la prima de todos.

El caso es que tras superar los tempos de curiosidad, información, interés y preocupación sólo me quedó una secuela de la infección, secuela a modo de excéntrica cuestión no resuelta ¿esta obesa nuestra prima o anoréxica la germana? Debo padecer el síndrome cañí de mirar con ojitos a la propia y rajar de la ajena.

Y si famosa se hizo la prima en boca común no fue la única ya que es habitual la transmisión boca oído de vocablos de los que todos hablamos aunque ni ápice conozcamos. Hubo un tiempo en la madrugada de este crítico tránsito de nuestra existencia en que se habló de brotes verdes, en modo U.F.O., ya que unos los veían con nitidez, otros creían verlos, otros sabían que brotaban por su vecina o su cuñado el listillo y algunos expectantes anhelaban avistarlo cada día.

Puestos a hacer asociaciones emocionales, si la prima produce angustia por lo menos los brotes apuntaban esperanza.

Sé bien que es manido el tema mas acudió a transitar por mi sinapsis al recordar una reflexión de Gandhi, no recuerdo el texto literal de la misma pero el maestro de la sábana defendía que no debíamos atender a las noticias de los medios porque no son parte de nuestras vidas.

Y entonces he visto la luz y he buscado en facebook noticias de mi prima, que si es parte de mi vida, y aprovecho para enseñaros la salud de mis brotes, verde que te quiero verde.


Luis Cardo

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