viernes, 12 de octubre de 2012

La personalité



Dice Sgalambro en boca de Battiato: “Il faut abandonner la personalitè pour retrouver votre “je”, changer dame, cheval et chevalier, changer d’habit, baton et penseé”. Así leído hasta se entiende, ahora dile a un fransuá que te lo lea y ni papa. 
 
“Es necesario abandonar la personalidad para encontrar tu "yo", cambiando a la reina, caballo y caballero, cambiando de hábito, vestido y pensamiento”. 
 
Comentaba hace unos días sobre el símil bélico de la crisis que nos toca, que vaya si será tocona la condenada. Tras estos años de desconcierto en los que si tu nave está encallada y no hundida ya eres afortunado, me empieza a preocupar la factura psicológica que están pagando muchos.
 
Elisabeth Kübler Ross definió en su libro “Sobre la muerte y los moribundos” las etapas del duelo como negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Recordareis la magistral performance narrativa de estas etapas con el protagonista de “All that jazz” (Bob Fosse, 1979).
 
Primera: Negación. No estamos en crisis, superado. Segunda: Ira. Nos defecamos en todo, no superado, in crescendo. Tercera: Negociación. A ver qué muebles salvamos, algunos se habrán salvado pero el tufillo a leña pulimentada no cesa y ya se nos empalaga el paladar como cuando ponemos gasolina, ¡que viva el autoservicio!
 
Cuarta y quinta: Depresión y aceptación. Aquí me estoy preocupando. Tras negar y ser consciente, la ira puede dormir si no nos los tocan mucho, negociar es poner pilas e intentar hacer tapón en tanta vía de agua, pero si caes en el pozo la seda pesa un quintal y los muros alcanzan el cielo. Y este abatimiento podría ser transitorio pero también permanente. Mas si hacemos caso a Elisabeth, no aceptaremos si no superamos.
 
No sé hablaros de soluciones, cuecen habas a siniestra, mas quisiera que penséis y hagáis pensar a quien lo requiera en el sentido de las palabras de Sgalambro. La vida es como un tablero, blancas radiantes, negras sombrías, y si fuera necesario cambiar las piezas del frente, plantearos donde estáis y cuáles son las herramientas de que disponéis o podéis hacer alcance.
 
Cambia el caballo, la torre o el alfil, que el peón se torne en rey, cambia de herramienta, se flexible y quítate aquello de ti que ya no y vuelve a cocer un caldo que tenga un nuevo sabor.
 
Tu personalidad es un conjunto de características o cualidades, eres lo que arrastras y lo que has sido pero también puedes ser, tú te puedes construir. Gandhi nos lo enseñó con su propia vida, en ti está el poder del cambio.
 
La crisis pasará, pero también vendrán otras, solo nos queda vivir, elige pues cómo. Animo amigo, no estás sólo.

Luis Cardo

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