miércoles, 3 de octubre de 2012

La iniciativa



Yo me manifiesto, tú te manifiestas, nosotros nos manifestamos, vosotros os manifestáis y ellos se parten la caja.

Definiendo, acepción segunda de la R.A.E.: “2. f. Reunión pública, generalmente al aire libre, en la cual los asistentes a ella reclaman algo o expresan su protesta por algo”.

Tenemos problemas, no fluye el crédito, no hay trabajo, se secó el pozo de las subvenciones, las becas y demás ayudas públicas. Habitan las telarañas en las arcas del estado y en las cajas antes fuertes de los bancos. El tejido empresarial se ha rasgado en un siete descomunal y las familias de las clases media y baja han exprimido su imaginación en aplicar políticas de ajuste. Las clases acomodadas aprovechan la crisis para desarrollar nuevas oportunidades de enriquecimiento presente o futuro.

Salimos a la calle y gritamos, en resumen, consignas encaminadas a acusar a los culpables de nuestros males y a pedir a los que nos gobiernan que hagan algo.

Involuntariamente no puedo evitarlo y mi imaginativa máquina cerebral del tiempo hace un carpado inverso y se ubica en el pasado siglo, en los años treinta, o los cuarenta, o los cincuenta o qué más da. El caso es que pienso en mi abuelo o en mis padres, pienso en que hacían las gentes de otras generaciones ante lo adverso.  Y me da por pensar que la sociedad del bienestar nos trajo bienestar mas nos hizo malcriados y se nos gastó la madre de la bota de nuestros caldos.

Sin acritud ¿pero qué narices, por ser suave, estamos esperando a que nos arreglen el cuerpo? Hagamos un ejercicio de síntesis pensando en otros tiempos. No se puede estudiar por falta de parné, a trabajar. Aquí no hay trabajo, pues me voy allí. Ahora ya hay, pues me vuelvo. No me llega el sueldo, pues a hacer chapuzas. No tengo para comprarme un piso, pues alquilado. No me llega, lo comparto. Son solo pinceladas encaminadas a hacer entender que la iniciativa de nuestras vidas es únicamente nuestra.

Si tienes una idea ¿Por qué vas a depender de una entidad financiera o de la firma de un funcionario público? A ellos se las trae al pairo tu proyecto, hace unos años te hubieran escupido el dinero a la cara para que lo llevaras a cabo aunque tu proyecto fuera un churro aceitoso, ahora sencillamente te van a ignorar. Pero tu idea ¿es buena? ¿crees en ella? ¿por qué no sales a la calle a convencernos de que lo es? ¿qué pasó con la iniciativa privada?.

He visto durante años nacer proyectos sin ideas, fácilmente financiables, y disolverse como glasé en agua de borrajas.

Son tiempos sin subvención ni crédito, tiempos sin oferta laboral…. pero ¿y las ideas? ¿Hacemos balance de los grandes nombres de la historia y de cuál fue su recorrido desde la nada? Seguro que te vienen ejemplos a la cabeza.

No acabemos manifestándonos reivindicando tener ideas. Iniciativa.

Luis Cardo

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