lunes, 15 de octubre de 2012

La agnóstica cuestión



Pues porque se me cruzó un pensamiento a modo de “deja vu”, simplemente. Tenía yo ya mi temita en la cabeza después de haber estado cicleteando entre arrozales, fotografiando campos segados, brillitos de sol en los flujos acuosos que reinundaban la tierra, haciéndola plata sobre verde y oro de espiga segada. Y como siempre que hago fotos en los arrozales añoro un remate verde mar al fondo en vez de ese antiestético sky-line de apartamentos diseñados por arquitectos sin alma y promotores sin decoro, pues ahí neuronita de esteta pedía paso para marcarse un “reivindi” del buen gusto. 

Pero no. A mi amigo Migue se le ocurrió mandarme un “guassap” ¿whatsup, guachap, whatsapp, kétchup? ¿Por qué no le llamamos “quepacha”? diciendo que tras volver de viaje ahora leía mi post del día. Y claro, de más rápida respuesta que la bala del llanero solitario (rancio el tipo) allá voy y contesto que en domingo yo descanso como Dios.

Y como la sinapsis de mi encefálica es así de puñetera, se me agarra una autopista con tráfico neuronal y se me llena la meninge de pensamientos elevados. Bueno más que elevados que no pueden elevar y que por hacerlos post seguro que me meto en un jardín de Vietnam. El caso es que va y me atasco y no sé si por bienestar dominguero y por andar por la parra en vez de avanzar pensando va y no paso del concepto. 

Os pierdo, lectores, fijo que hoy os pierdo.

El agnosticismo declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia. Seguidme y veréis como llegamos al final de una cuestión. Simplificando, el creyente cree en Dios, el ateo niega su existencia y el agnóstico se enfanga al no entender, o sea que no es que no quiera creer pero tampoco niega sino que hay un algo que no cabe en su cabeza y si no alcanza a entender por su experiencia en la inopia se queda.

Ah, rediez! Eureka, pues ya la tengo, alquimistas a mí, la piedra filosofal del porqué de la cuestión que a menudo nos ocupa sobre quien pretende gobernar el destino de nuestra “noeconomía”, que digo no por maltrecha, que viene de mala y estrecha.

Cuando veo esas reuniones de enchaquetados, ministros de economía, efeemeis, geochos, geveintes, comisionados europeos, bancomundiales, etc. hago ejercicio de imaginar cómo serán sus conversaciones encaminadas a hacernos volar hacia el infinito y mas allá. Pues lo acabo de entender, deben ser algo así como “a mí no me cabe”, “ni a mí tampoco”, “yo ni lo entiendo”, “yo no tengo experiencia en aquesta tesitura”, y a base de no entender tocan la solfa “ad libitum” creyéndose virtuosos.

Pues de tanto tocar y tocar sin conocer el solfeo y sin que les quepa el concepto de que se muere el sistema del que maman su sustento, aquí a los del llano se nos acaba la fe y dejamos de creer.

Aflójense la corbata y arremánguense el camal, que de tanto cobrar dietas mientras estamos a dieta, a ver si una vez sin fe se nos revienta la vena.

Para un poco de relax por si hubiere sido espeso, os regalo este presente

Luis Cardo

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